“URGE REFORMA QUE FORTALEZCA AL GOBIERNO Y LA INVERSIÓN”

Coatzacoalcos, Ver., a 21 de septiembre del 2019

*Javier Arenas Wagner, especialista en Impuestos y académico de la UIA, analiza las reformas a la miscelánea fiscal

Coatzacoalcos, Ver.- Urge una reforma fiscal que fortalezca al Gobierno, pero sin desalentar la inversión de los empresarios, expresó Javier Arenas Wagner, académico de la División de Posgrado de la Universidad de Sotavento.

Al referirse a la iniciativa que se analiza en el Congreso de la Unión y con la que se pretende combatir a las empresas fantasmas, lamentó que en México exista una cultura generalizada por deducir facturas falsas.

Máster en Impuestos y Administración Fiscal, el académico expresó que dentro del paquete económico que envió el Ejecutivo al Congreso de la Unión existen una serie de modificaciones importantes a la Ley del IVA, del Impuesto a la Renta, al IEPS y al Código Fiscal.

Consideró importante que la reforma a la miscelánea fiscal proponga la regularización de aplicaciones electrónicas como Uber, Netflix y las de arrendamiento de casas habitación que también se realizan por la vía electrónica, a fin de generar un trato igual entre los contribuyentes.

“Desde el año pasado, cuando se dio la reforma a la miscelánea fiscal ya se habían establecido las bases, sin embargo, como no estaba dentro de la ley lo que ahora pretende el Congreso es incluirlo dentro de la Ley del IVA e ISR”, añadió.

ASESORES EN LA MIRA

Destacó como buena propuesta que dentro de las reformas al Código Fiscal de la Federación se traté de elevar a delito penal calificado a las empresas que facturan operaciones simuladas, mejor identificadas como EFOS.

“Este tema es muy importante porque a partir de esta reforma los asesores fiscales tienen una gran responsabilidad, incluso se le pueden tipificar como delitos o asociación delictuosa si un contribuyente al cual asesora esté adquiriendo facturas de operaciones inexistentes y las esté deduciendo”, abundó.

Subrayó que también otro problema se presenta con los prestadores de servicios que emiten sus facturas, pero no pagan impuestos y además abandonan su domicilio fiscal.

“El problema finalmente es para quien recibió el servicio porque la operación será inexistente y le generará un daño económico cuando le rechacen la deducción fiscal”, puntualizó.

Arenas Wagner imparte la materia Gestión Financiera en la Maestría en Gestión de los Servicios de la Salud de la Universidad de Sotavento.

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